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Trino Diseños
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Porcelanato rectificado o no rectificado: cuál conviene en tu obra

La diferencia entre un porcelanato rectificado y uno que no lo es está en el borde de la pieza, y esa diferencia define el ancho de la junta, la estética final y qué tan exigente va a ser la colocación.

Qué significa "rectificado"

Un porcelanato rectificado es aquel al que, después de la cocción, se le cortan mecánicamente los bordes para que todas las piezas queden con medidas idénticas y cantos a escuadra.

Las piezas no rectificadas conservan el borde tal como sale del horno. Durante la cocción el material se contrae, y esa contracción no es exactamente igual en todas las piezas, así que hay una variación mínima de medida entre una y otra.

La consecuencia práctica: el ancho de la junta

El rectificado permite una junta mucho más angosta, de alrededor de 2 milímetros. Como todas las piezas miden exactamente lo mismo, no hace falta que la junta absorba diferencias.

El no rectificado necesita una junta más ancha, habitualmente de 3 milímetros o más, justamente para compensar esa variación. Intentar colocarlo con junta mínima termina en líneas torcidas y piezas desalineadas.

El resultado visual

El rectificado da una superficie más continua, con la junta casi imperceptible. Es el efecto que se busca en ambientes amplios y en pisos de formato grande, donde una junta ancha corta visualmente el espacio.

El no rectificado tiene una junta más presente. No es un defecto: en ambientes chicos o en estilos donde la junta forma parte del diseño, funciona perfectamente bien.

Lo que cambia en la colocación

El rectificado es más exigente. Una junta de 2 milímetros perdona muy poco: la superficie de base tiene que estar bien nivelada y la colocación tiene que ser precisa, porque cualquier desnivel entre piezas queda a la vista. Conviene que lo coloque alguien con experiencia en ese tipo de material.

El no rectificado, con su junta más ancha, tolera mejor las irregularidades del contrapiso y los pequeños desvíos de colocación.

Costo y mantenimiento

El rectificado suele ser más caro, porque implica un proceso de producción adicional. A cambio, la junta angosta significa menos superficie de pastina expuesta, que es donde se acumula la suciedad con el tiempo.

Entonces, ¿cuál conviene?

No hay una respuesta única, pero como orientación: el rectificado luce mejor en ambientes amplios, con formatos grandes y con una base bien nivelada. El no rectificado es una opción sensata cuando el presupuesto es más ajustado, cuando la superficie de base no es óptima, o cuando la junta visible no molesta al diseño.

En nuestro showroom de Paraná podés ver los dos tipos colocados y comparar el resultado en persona, que suele ser más claro que cualquier explicación. Y antes de comprar, conviene calcular bien cuántos metros cuadrados necesitás.

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